Cómo buscar la felicidad

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Serás infeliz si quieres serlo. La felicidad y la infelicidad son elegidas. Si te pasas el tiempo diciéndote a ti mismo que las cosas no van bien, que nada es satisfactorio, puedes estar seguro de que serás desafortunado.
Para ser una persona feliz hay que tener el alma limpia, los ojos que reconocen la poesía en la vida cotidiana, el corazón de un niño, la sencillez de espíritu. Cualquiera que desee ser feliz puede lograrlo cultivando el hábito de invocar y crear su propia felicidad. Se trata de pensar en la felicidad. Haga una lista de pensamientos felices y evóquela varias veces al día en su mente. Si las ondas negativas vienen a interrumpirlo, manténgalas conscientemente y reemplácelas con pensamientos positivos.

Todas las mañanas, antes de levantarse, permanezca unos minutos mientras aún descansa en la cama y evoca pensamientos felices en su conciencia. Siente el sabor. Estos pensamientos ayudarán a que los hechos se produzcan en ese sentido. Si piensas que nada irá bien, que es una vida miserable, que no merecías esto y aquello, inconscientemente estás atrayendo las condiciones de infelicidad o los factores, grandes o pequeños, que ayudan a crearla. Por otro lado, si usted está buscando resultados distintos, no siempre puede hacer lo mismo.

Inténtalo mañana: cuando te levantes tres veces en voz alta di “Será un gran día”, “Me siento bien física, mental y emocionalmente”, “Estoy agradecido por lo que he tenido, tengo y tendré”. Afirme, imagínese, llame para una llegada rosada, y se sorprenderá de la frecuencia con la que las cosas cambian en esta dirección.

Basa tus acciones y comportamientos diarios en los principios de una vida feliz. Amor, buena voluntad. Busca un estado de gracia constante. Es sorprendente lo que puede generar una expresión sincera de compasión y ternura. Mantenga su corazón libre de odio y su mente libre de preocupaciones. Sólo vive, espera un poco y da mucho. Llena tu vida de amor, difunde la luz, olvídate de ti mismo y piensa en los demás. Haz por los demás lo que te gustaría que ellos hicieran por ti. Practica estos principios durante una semana, y si durante este tiempo no experimentas los síntomas de una gracia beneficiosa, de un estado que raya en la felicidad, entonces tu desgracia está muy arraigada.

Para que estos fundamentos tengan poder y funcionen realmente, es necesario complementarlos con una disposición dinámica de la mente: la falta de poder espiritual no ayudará a lograr resultados positivos. Cuando se hace un cambio espiritual interno, el triunfo tiene su camino: si comienzas la práctica de los principios espirituales, podrás experimentar el poder espiritual en tu interior. Una vez que hayamos logrado los cambios internos, tendremos dentro de nosotros la habilidad de producir felicidad. Nosotros mismos determinamos el mundo en el que vivimos: si cambiamos nuestro mundo, nosotros también cambiamos. Y si la felicidad está determinada por nuestros pensamientos, es esencial expulsarlos cuando causan depresión y tristeza y llenarnos de buenas energías de los felices.

Y aquí está el secreto, todo lo demás es secundario. ¿Es imposible la felicidad? Sólo para los pobres de espíritu. Recuerda que las grandes almas tienen voluntad, las débiles sólo deseos. Y tú, ¿cómo te sientes hoy?

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